Un masivo ataque con misiles balísticos perpetrado por las fuerzas armadas rusas impactó contra un concurrido centro comercial e infraestructuras urbanas en la ciudad industrial de Kryvyi Rih, en la región de Dnipropetrovsk. Según los reportes consolidados del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania y el gobernador regional Serhiy Lysak, el saldo provisional confirma al menos 15 personas fallecidas y más de 120 heridas, entre las que se encuentran varios menores de edad y rescatistas.
Táctica de doble impacto contra los equipos de emergencia
De acuerdo con las reconstrucciones sobre el terreno confirmadas por agencias internacionales, el ataque se ejecutó mediante dos olas consecutivas de misiles. El primer impacto afectó directamente la estructura del centro comercial, desencadenando incendios masivos y el colapso parcial de la edificación en un horario de alta afluencia de público.
Minutos más tarde, mientras bomberos, personal médico y voluntarios trabajaban en la extracción y evacuación de las víctimas atrapadas entre los escombros, un segundo proyectil cayó en la misma zona. Esta modalidad, conocida en el ámbito militar como double-tap o doble impacto, causó lesiones de diversa consideración a miembros de los servicios de socorro y complicó las tareas de auxilio.
Severos daños materiales en zonas residenciales
El alcance de la explosión afectó de forma directa a las manzanas circundantes. Además de la destrucción casi total de la nave comercial, varios bloques de viviendas multifamiliares linderas sufrieron destrozos estructurales, voladura de mampostería y rotura masiva de cristales. Decenas de vehículos particulares aparcados en las inmediaciones quedaron calcinados.
Reacciones internacionales e implicaciones diplomáticas
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, originario de Kryvyi Rih, calificó el ataque como un acto deliberado de terrorismo contra la población civil y prometió una respuesta militar proporcional por parte de las fuerzas ucranianas.
Por su parte, representantes de la Unión Europea y gobiernos occidentales condenaron enérgicamente el bombardeo. Organismos internacionales recordaron que los ataques sistemáticos o indiscriminados dirigidos contra infraestructura civil no militar constituyen violaciones explícitas del Derecho Internacional Humanitario y de las Convenciones de Ginebra.