El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio se ubicó en el 2,1% mensual, rompiendo con la racha de desaceleración que se había registrado durante el segundo trimestre del año, según los datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Con este registro, la inflación acumula un 18,4% en los primeros siete meses de 2026, mientras que la variación interanual alcanza el 36,2%. El resultado interrumpió el sendero descendente observado entre abril y junio, cuyo nivel más bajo había sido el 1,9% alcanzado en el mes previo.
Impacto directo en la canasta básica y la indigencia
El aspecto de mayor impacto social del reporte radica en el comportamiento de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), la cual regula el umbral de la indigencia. Durante julio, la CBA experimentó un incremento del 2,6%, ubicándose medio punto porcentual por encima del índice general de precios.
De acuerdo con las cifras oficiales:
- Un hogar tipo conformado por cuatro integrantes necesitó más de $445.000 para cubrir sus necesidades alimentarias fundamentales.
- La Canasta Básica Total (CBT), que fija la línea de la pobreza, registró una suba del 2,3%.
- Las mayores tracciones en la división de Alimentos y Bebidas no Alcohólicas obedecieron a incrementos de carácter estacional en verduras, frutas y derivados lácteos.
El peso de los servicios regulados
Dentro de la estructura del índice general, el reajuste en las tarifas de servicios públicos operó como uno de los factores determinantes. Los incrementos parciales autorizados en el transporte público, la energía eléctrica y los combustibles en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) aportaron cerca de 0,6 puntos porcentuales a la cifra final del mes.
Perspectivas para el tercer trimestre
Frente al dato consolidado de julio, las proyecciones de analistas privados y del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) prevén que la inercia inflacionaria de agosto mantenga un rango de entre el 2,0% y el 2,4%.
Este escenario responde al arrastre derivado de los últimos reajustes tarifarios y a las negociaciones paritarias en curso, factores que continúan marcando el pulso de la dinámica salarial y la capacidad de consumo de los hogares.